En medio del Gran Océano hay una isla de la que no se atreve a hablar ningún marino. Pues yo al escuchar esta historia mi corazón me habló me dijo que tenia que hacerlo para que todo el mundo me respete. Me fui a la taberna de mi tío y allí me encontré a mis dos mejores amigos: Cris y Nacho. Les llame para explicarle mi misión para ir a aquella isla maldita, ninguno acepto pero yo les convencí para hacer esta locura.
Cris, Nacho y yo, nos pusimos manos a la obra, construimos un pequeño barquito muy cómodo y sencillo.
Llego el gran día cogimos nuestro barco y rumbo para la isla. Travesamos el Gran Océano, nos encontramos con tiburones, pajaros y delfines, una maravilla. Al fin estábamos allí en aquella isla tan siniestra, era un isla muy guapa pero le faltaba algo de color!
Nos adentramos en el bosque donde allí había un árbol muy colorido, Nacho pensó que alomejor el árbol se llevo todo los colores de aquella isla. Nos pusimos a investigar y Cris se puso hablar con el árbol y efectivamente el árbol robo los colores!!! Le preguntamos porque hizo eso, el nos contesto:
- Soy el Árbol mas feo del planeta tierra y por eso necesito colores para sentirme bien.
Tuve una gran idea cogí todos los colores excepto el marrón y el verde para el árbol y todos los demás en su sitio.
El árbol se sintio muy bien con una gran sonrisa nos despidió y rumbo para casa.
Donde allí nos merecimos el respeto de la gente que nos invitó y nos regaló demasiadas cosas.